El regreso de la corbata: cuando la forma intenta reemplazar al fondo
Turno PM Newsletter, 30 de diciembre de 2025
Los más viejos recordamos el mítico “Manual de Carreño”, un compendio de reglas de urbanidad y buenas costumbres escrito por un diplomático venezolano del siglo XIX. El espíritu detrás de este libro se resume en respeto y buena convivencia.
En una entrevista a La Vanguardia, el neuropsicólogo español Alvaro Bilbao señaló: “si a tus hijos les enseñas a ir bien aseados y a comer con la boca cerrada, pero no a tratar bien a los demás, estás enseñando modales, no educación”. Los modales cambian con la cultura (el acto de eructar es considerado “grosero” en algunas culturas y como manifestación legítima en otras). La educación, resumida en el viejo adagio de “tratar a los demás como te gustaría que te trataran” es la misma en todas partes. Dado esto, “enseñar buenos modales” a punta de maltrato no puede ser más contradictorio e hipócrita.
Cada cultura tiene su conjunto de modales, lo que incluye los códigos de vestimenta, lo que son un factor a considerar para efectos de convivencia y comunicación. En el célebre libro “El Principito” se relata la historia del astrónomo turco que descubrió el asteroide B-612, que expuso su descubrimiento en una conferencia vestido con ropas típicas turcas obteniendo una nula recepción, y que posteriormente expuso el mismo descubrimiento en otra conferencia, pero vestido con terno y corbata occidentales, logrando recién ahí concitar la atención de sus colegas.
En la sociedad chilena están muy internalizadas frases como “bien vestido, bien recibido” y "no hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión". Vestir de acuerdo a las reglas del protocolo es algo que te da credibilidad independiente de tu preparación o calidad moral. A algunos les importó más que el académico y abogado constitucionalista Jaime Bassa fuera a exponer al Congreso sin corbata que lo que efectivamente tenía que aportar. Alberto Mayol, manteniendo su discurso e ideas, ¿sería más escuchado y valorado si, en vez de su clásico look a lo Jim Morrison, se mostrara públicamente afeitado, con pelo corto y formalmente vestido?
Hemos conocido cientos de casos de truhanes, tránsfugas y corruptos impecablemente vestidos y de gente decente, talentosa y valiosa vestida informalmente y hasta con tatuajes. Muchos de los que critican a Boric celebran a Donald Trump, Javier Milei y Jair Bolsonaro, cuyas actuaciones no se caracterizan precisamente por su apego al “Manual de Carreño”. Veo que se le da demasiada importancia a los “modales”, a las formas, pero poca atención al espíritu y al trasfondo. Parece interesar más que “se vea” decente y confiable a que efectivamente “sea” decente y confiable.

Comentarios
Publicar un comentario