El regreso de la corbata: cuando la forma intenta reemplazar al fondo

Turno PM Newsletter, 30 de diciembre de 2025

“Pucha aunque les duela a la minoría volverá a La Moneda la Primera Dama, las corbatas y la decencia”. Este mensaje publicado por un usuario de X,  refleja el pensamiento de los consideran la corbata como marca de formalidad y decencia. 

Una de las mayores críticas a Gabriel Boric durante su gestión fueron sus looks informales y desprolijos, cuya máxima expresión fue su rechazo a usar corbata. En eso, Boric fue coherente hasta el final. A pesar de los berrinches de los nostálgicos de la formalidad, sostuvo una postura que era toda una declaración de principios. Poco antes de asumir, declaró que la corbata tiene dos sentidos: uno estético que consideraba absurdo, y otro como símbolo de “disciplinamiento y homogenización de parte de una élite muy cerrada y muy parecida entre sí”. Para el mandatario saliente, usarla sería “simbólicamente renunciar a la esencia”.

Los más viejos recordamos el mítico “Manual de Carreño”, un compendio de reglas de urbanidad y buenas costumbres escrito por un diplomático venezolano del siglo XIX. El espíritu detrás de este libro se resume en respeto y buena convivencia.

En una entrevista a La Vanguardia, el neuropsicólogo español Alvaro Bilbao señaló: “si a tus hijos les enseñas a ir bien aseados y a comer con la boca cerrada, pero no a tratar bien a los demás, estás enseñando modales, no educación”. Los modales cambian con la cultura (el acto de eructar es considerado “grosero” en algunas culturas y como manifestación legítima en otras). La educación, resumida en el viejo adagio de “tratar a los demás como te gustaría que te trataran” es la misma en todas partes. Dado esto, “enseñar buenos modales” a punta de maltrato no puede ser más contradictorio e hipócrita.

Cada cultura tiene su conjunto de modales, lo que incluye los códigos de vestimenta, lo que son un factor a considerar para efectos de convivencia y comunicación. En el célebre libro “El Principito” se relata la historia del astrónomo turco que descubrió el asteroide B-612, que expuso su descubrimiento en una conferencia vestido con ropas típicas turcas obteniendo una nula recepción, y que posteriormente expuso el mismo descubrimiento en otra conferencia, pero vestido con terno y corbata occidentales, logrando recién ahí concitar la atención de sus colegas. 

En la sociedad chilena están muy internalizadas frases como “bien vestido, bien recibido” y "no hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión". Vestir de acuerdo a las reglas del protocolo es algo que te da credibilidad independiente de tu preparación o calidad moral. A algunos les importó más que el académico y abogado constitucionalista Jaime Bassa fuera a exponer al Congreso sin corbata que lo que efectivamente tenía que aportar. Alberto Mayol, manteniendo su discurso e ideas, ¿sería más escuchado y valorado si, en vez de su clásico look a lo Jim Morrison, se mostrara públicamente afeitado, con pelo corto y formalmente vestido?

Hemos conocido cientos de casos de truhanes, tránsfugas y corruptos impecablemente vestidos y de gente decente, talentosa y valiosa vestida informalmente y hasta con tatuajes. Muchos de los que critican a Boric celebran a Donald Trump, Javier Milei y Jair Bolsonaro, cuyas actuaciones no se caracterizan precisamente por su apego al “Manual de Carreño”. Veo que se le da demasiada importancia a los “modales”, a las formas, pero poca atención al espíritu y al trasfondo. Parece interesar más que “se vea” decente y confiable a que efectivamente “sea” decente y confiable. 


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